viernes, 9 de septiembre de 2016

LA NORMA DE LA VENTAJA EN EL FUTSAL.




Muchos son los que a estas alturas aún siguen pensando que la norma de la ventaja o más comúnmente llamada ley de la ventaja, no existe en el fútbol de salón, esto puede ser motivado a que nuestro deporte fue producto de una mescolanza de diferentes disciplinas en cuya aplicación de las reglas de juego, no se conoce dicha norma o simplemente no se aplica; recordemos que el fútbol de salón o futsal, tiene reglamentación traída del baloncesto, y en ese deporte los árbitros no tienen como premisa otorgar la referida norma. Probablemente dicho desconocimiento de la norma de la ventaja es responsabilidad de nosotros los jueces, quienes en la mayoría de los casos en que se está frente a la posibilidad de otorgarla, no lo hacemos y cortamos el juego de inmediato beneficiando al infractor. Debo agregar, en descargo de mis colegas y en el mío propio, que no es tan sencillo como parece manejar una situación en la que exista una posible aplicación de esta norma, para hacerlo y además, hacerlo bien es necesario poseer algunas cualidades cuyo desarrollo depende en gran medida de la experiencia y el estudio.

Por otro lado, es importante señalar que el Reglamento de Fútbol de Salón no contiene dentro de sus 14 leyes la obligatoriedad de otorgar la norma de la ventaja, sin embargo  recomienda su aplicación. Y en éste punto nos preguntaríamos, ¿Cuál es la definición de la famosa Norma de la Ventaja? Hurgando en algunas páginas de la red, he podido encontrar la siguiente definición:

Pablo Moyano. 2007 (Blog Escuela de Árbitros de Fútbol, Mercedes – Corrientes)

La ley de la ventaja es la facultad que les otorga el reglamento a los árbitros para detener o dejar proseguir el juego cuando, al hacerlo no favorece al equipo que cometió la infracción.

Además de manejar ésta información, en nuestra función arbitral y en busca de buenos resultados a la hora de que nos toque decidir si otorgamos o no una ley de ventaja, debemos tomar en cuenta y estudiar algunas premisas, las cuales quizás están enmarcadas directamente en el tema de la norma de la ventaja, y cuyo entendimiento es de suma importancia para que los jueces actúen de forma eficiente.

1)    La primera misión del árbitro es controlar el partido y garantizar la seguridad de los jugadores. Algunos compañeros jueces inician sus carreras solo con la idea de controlar el juego, sin tomar en cuenta también la segunda parte de su misión, que es la de proteger a los participantes del encuentro, muchas veces de ellos mismos cuando intentan participar en un encuentro usando implementos que no son aptos para la práctica deportiva y con los cuales pueden causarse lesiones. La seguridad de los jugadores debe ser abordada por el árbitro de una forma global, es decir garantizar que durante el partido el atleta tenga las condiciones dentro de la cancha para desarrollar sus habilidades y que sean éstas las que le hagan obtener ventaja sobre sus rivales y no la violación de las reglas de juego o la agresividad a la hora de tratar de detenerlo y evitar ésta ventaja de la que les hablo. Por último y no menos importante, es velar para que los recintos de juego posean las condiciones óptimas para que se juegue fútbol de salón, sin que se tengan objetos o estructuras que puedan causar algún accidente con las consecuencias de jugadores lesionados, el árbitro en éste aspecto y en todos claro está, debe ser preventivo para proteger al atleta.

2)  Si el atacante conserva la ventaja, no es necesario señalar una infracción. Característica fundamental de la norma de la ventaja, es decir, el meollo del asunto. Si el árbitro tiene la posibilidad o la capacidad de observar que al señalar la infracción saldría beneficiado el infractor ya que el jugador que se proyecta al ataque tiene la posibilidad de seguir evolucionando en pos de su objetivo, éste debe permitir dicha evolución y no sancionar la falta. Con una decisión como ésta el juez estaría contribuyendo con el espectador, el cual asiste a los gimnasios para observar como la habilidad de algunos jugadores hace que el mismo resalte por sobre sus contrarios, y daría una gran satisfacción a quienes asistimos también para presenciar buenas actuaciones arbitrales.

3)    Solo se deben señalar las infracciones que afectan directamente al juego. La aplicación de ésta premisa es delicada y requiere que el árbitro apele a toda su experiencia y sapiencia, para que su control sobre todos los aspectos del juego sea absoluto, solo así podrá diferenciar entre una infracción que puede dejar de señalar, ya que no afectará directamente el desarrollo del juego fluido y otra que si lo hará. Los noveles jueces tienden a sancionar cuanta falta se les atraviesa, en muchas ocasiones ello es contraproducente y se tiende a que los equipos se acumulen en las faltas colectivas de forma prematura; es en este punto donde comienzan los problemas para los árbitros, ya que comenzarán a dejar de sancionar infracciones que unos minutos atrás eran señaladas sin dudar, entonces vendrán las protestas sobre algunas de las cuales tendrán que sancionar disciplinariamente con descalificaciones y hasta expulsiones, lo que probablemente les desencadenara más problemas. Es por ello que se hace necesario aprender el dominio en el conocimiento de lo que es una falta, cuando sancionarlas y lo que es más importante, conservar este criterio durante todo el desarrollo del partido, esto le dará al árbitro la facultad de sancionar de igual forma una infracción comenzando el juego y finalizando el mismo. A su vez el juez aprenderá también a diferenciar las infracciones que afectan al juego directamente de las que no.

4)    No se deben señalar demasiadas infracciones durante el juego. Es difícil separar éste tema del anterior, ya que parecen abordar el mismo contenido, sin embargo en la parte que antecede, hablamos de aprender a diferenciar las infracciones sancionables de las que podrían dejar de sancionarse, y en el tema actual, estamos hablando de economía arbitral. Se pide que se sancionen, en la medida de lo posible, la menor cantidad de faltas o infracciones, si esto se consigue, se estaría permitiendo el juego fluido de los jugadores y ejercitando los fundamentos de la aplicación de la norma de la ventaja. Por otra parte, es importante recordar, que no es necesario que los árbitros se afanen en querer aplicar la presente premisa en todos los encuentros y durante todo el partido; cada partido es diferente, y en algunos encontraremos las condiciones adecuadas para ahorrar infracciones, sin embargo, también se debe tener en cuenta que una de las funciones del árbitro es la de señalar las infracciones y el no hacerlo nos causaría inconvenientes, por lo tanto este punto se debe manejar con inteligencia.

5)    No se debe señalar una falta cuando todavía hay posibilidades de jugar la pelota. Acá se está hablando del momento exacto en que como árbitro, observamos la jugada y su contexto: El jugador con la posesión de la pelota, los rivales que están a su alrededor, la distancia que lo separa de la meta contraria y muchas veces el conocimiento que tenemos del jugador y su habilidad. Todo ello nos hace llegar a la toma de la decisión de dejar seguir la jugada, motivado a que estamos convencidos de que todavía el jugador tiene grandes posibilidades de continuar avanzando con la posesión de la pelota y lograr realizar una gran jugada en la mayoría de los casos o sancionar una infracción que cortaría esta posibilidad; y para todo esto solo se cuenta con fracciones de segundos en la toma de una decisión que quizás sea la más importante de todo el partido.

En el caso de que apliquemos todas estas premisas al pie de la letra y contemos con la inmensa fortuna de que todo salga bien, nadie nos felicitará, el felicitado será el jugador quien probablemente sea designado como el mejor jugador del encuentro, y sea entrevistado por la cadena televisiva que transmite el juego. El árbitro no será tomado en cuenta, ya que hizo tan bien su trabajo que nadie pudo notar que otorgó una norma de la ventaja tan excelentemente bien que nadie la vio, todo lo que vieron fue la habilidad del atleta venciendo a sus contrarios; lo único que le quedará al juez será la gran satisfacción de haber pasado desapercibido.


Así que nuestro deber es seguir preparándonos técnica, física y tácticamente para afrontar esa fracción se segundos de un partido en los cuales podremos demostrar todo lo aprendido en nuestra vida arbitral.